
María de los Ángeles Guerrero González (Sevilla, 30 de enero de 1846 - † Sevilla, 2 de marzo de 1932), religiosa católica fundadora de una congregación religiosa llamada Instituto de las Hermanas de la Cruz dedicada a ayudar a los pobres y a los enfermos. Canonizada como Santa Ángela de la Cruz.
Sus padres tuvieron 14 hijos, pero solamente 6 alcanzaron la edad adulta, los otros 8 fallecieron durante la infancia como consecuencia de la alta mortalidad infantil de la época.
El matrimonio trabajaba al servicio del convento de los frailes de la Trinidad, él como cocinero y ella como lavandera y costurera.
Su instrucción escolar fue escasa, como era habitual por aquel entonces entre las niñas pertenecientes a su clase social.
A los 12 años entró a trabajar en un taller de fabricación de calzado para contribuir a la economía familiar, alli permanecerá hasta los 29 de forma casi ininterrumpida.
A los 16 entra en contacto con el padre Torres Padilla, un sacerdote nacido en Canarias y afincado en Sevilla con fama de santidad, el cual tendrá una influencia decisiva en su vocación religiosa. El padre Torres se convierte en su confesor y director espiritual.
Con 19 años solicita la entrada como lega en un convento de Carmelitas Descalzas no siendo admitida, sin embargo cuatro años después lo intenta de nuevo, esta vez lo consigue, ingresa en la orden de las Hijas de la Caridad, pero debe abandonar por motivos de salud.
Sus padres tuvieron 14 hijos, pero solamente 6 alcanzaron la edad adulta, los otros 8 fallecieron durante la infancia como consecuencia de la alta mortalidad infantil de la época.
El matrimonio trabajaba al servicio del convento de los frailes de la Trinidad, él como cocinero y ella como lavandera y costurera.
Su instrucción escolar fue escasa, como era habitual por aquel entonces entre las niñas pertenecientes a su clase social.
A los 12 años entró a trabajar en un taller de fabricación de calzado para contribuir a la economía familiar, alli permanecerá hasta los 29 de forma casi ininterrumpida.
A los 16 entra en contacto con el padre Torres Padilla, un sacerdote nacido en Canarias y afincado en Sevilla con fama de santidad, el cual tendrá una influencia decisiva en su vocación religiosa. El padre Torres se convierte en su confesor y director espiritual.
Con 19 años solicita la entrada como lega en un convento de Carmelitas Descalzas no siendo admitida, sin embargo cuatro años después lo intenta de nuevo, esta vez lo consigue, ingresa en la orden de las Hijas de la Caridad, pero debe abandonar por motivos de salud.


